Así se supone que será la nueva Ley Hipotecaria

 En Derecho inmobiliario, Derecho mercantil

El Gobierno ya tiene listo el Anteproyecto de Ley que regulará en el futuro el mercado hipotecario, una normativa que se aprobará en los próximos meses y que tiene un doble objetivo: proteger a los consumidores, aumentar la transparencia sobre este tipo de contratos, evitar avalanchas de demandas contra la banca como las de los últimos meses y dar seguridad jurídica al sector financiero.

El texto no solo va a incorporar al ordenamiento jurídico español las directrices europeas en materia hipotecaria, sino que también va a incluir una batería de medidas para mejorar el mercado y facilitar a los consumidores la comprensión de las condiciones de los contratos.

Resumimos los principales cambios que ha adelantado el Ministerio de Economía y que afectarán a las hipotecas que se firmen desde su aprobación, así como a las novaciones de los préstamos actuales:

  1. Aparece la etapa contractual y la visita al notario antes de la firma. Una vez que el banco entregue al cliente toda la documentación, éste deberá acudir al notario para que éste verifique que las condiciones del contrato se ajustan a la legalidad y pueda resolver todas las dudas que le genere el texto
  2. Todos aquellos notarios y registradores que no ejerzan sus labores de información y supervisión (por ejemplo, que un notario se salte la etapa contractual), serán susceptibles de recibir una sanción.
  3. El interés de demora será del 9%. En el caso de que exista un impago, los bancos no podrán cobrar el interés que hayan pactado con el cliente. La normativa contempla que el interés de demora será tres veces el precio legal del dinero, que actualmente se sitúa en el 3%.
  4. Se endurece la cláusula de vencimiento anticipado. Hasta ahora, un banco podía reservarse el derecho a activar esta cláusula, que consiste en dar por vencido la totalidad del préstamo antes del plazo acordado en el momento en el que deudor incumple su obligación de pago, con un impago de tres mensualidades. Sin embargo, la nueva ley establece unos umbrales mínimos más altos.
  5. Se reduce el coste de cambiar una hipoteca variable por una fija. Siempre que el banco y el cliente así lo pacten, la regulación contempla abaratar el coste de cambiar una hipoteca variable por una a tipo fijo.
  6. Lo que también se reduce es la penalización que debe pagar el hipotecado si amortiza el préstamo de forma anticipada, ya sea parcial o totalmente.
  7. La ley contempla la creación de un modelo de hipoteca que sea muy sencillo, para que cualquier persona, incluso las que no tienen nociones de finanzas o el mercado hipotecario, puedan entender el contrato. Este modelo de contrato estará regulado por Real Decreto y podrá usarse si las partes (banco-cliente) así lo acuerdan.
  8. El contrato debe reflejar quién paga qué. Otra de las características de los contratos hipotecarios que se firmen a partir de ahora es que deben incluir de forma clara quién se hace cargo de los gastos. Es decir, qué va a pagar el banco y qué va a pagar el cliente al formalizar la hipoteca.
  9. Hay una lista de cláusulas problemáticas. La ley también incluirá una ‘lista negra’ de cláusulas abusivas que no podrán aplicarse en ninguna hipoteca, como por ejemplo las cláusulas suelo.
  10. No tendrá efectos retroactivos. Los cambios que incluye la normativa no se aplicarán con efectos retroactivos, lo que significa que solo afectarán a las hipotecas que se firmen después de su aprobación, excepto en el caso de la cláusula de vencimiento anticipado, que sí estarán al alcance de todos los préstamos.
  11. El banco solo podrá ofrecer productos que beneficien al cliente. En este sentido, y salvo que tenga un beneficio para el cliente (por ejemplo, reduzca el interés del préstamo), los bancos no podrán ‘obligar’ al cliente a contratar productos adicionales.
  12. El texto pretende beneficiar a todas las personas físicas, lo que también incluye a los autónomos.
  13. La normativa no incluye referencia alguna sobre la dación en pago (esto es, entregar la casa al banco para dar por saldada la deuda), ni tampoco sobre quién debe hacerse cargo de los gastos que conlleva la formalización de la hipoteca.

Fuente: Idealista

 

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