Auditoria y Ley Concursal

 En Derecho concursal

 

En las sociedades en concurso, subsistirá la obligación de formular y auditar las cuentas anuales, si bien se exime a la sociedad concursada de realizar la auditoría de las primeras cuentas anuales que se preparen mientras esté en funciones la administración concursal.

Con la entrada en vigor de la nueva Ley Concursal, apareció un régimen nuevo de responsabilidad de los administradores de sociedades mercantiles en concurso de acreedores.

Dicho régimen nace cuando el concurso de acreedores de una sociedad mercantil se califica culpable, esto es, cuando en la insolvencia de la empresa ha habido dolo o culpa grave de los representantes legales de la Compañía en concurso, lo cual implica sanciones sobre los administradores de la sociedad en concurso.

La Ley Concursal establece los supuestos concretos que, en todo caso, merecen la calificación de culpable del concurso, y otros que, salvo prueba en contrario, merecerán igual suerte.

Algunos de los supuestos que por sí mismos suponen la calificación culpable del concurso son:

  •  Incumplimiento sustancial en la llevanza de la contabilidad.
  •  Haber cometido alguna irregularidad relevante para la comprensión de la situación patrimonial o financiera del deudor.
  •  Haberse alzado con la totalidad o parte de sus bienes en perjuicio de sus acreedores.
  •  Cuando antes de la fecha de la declaración de concurso el deudor hubiese realizado cualquier acto jurídico dirigido a simular una situación patrimonial ficticia.

En cambio, existen otras presunciones legales que determinarán la calificación culpable del concurso, salvo que se presente prueba en contrario que destruya la presunción, que son:

  •  Quienes hubieran incumplido el deber de solicitar en plazo la declaración del concurso.
  •  Quienes hubieran incumplido el deber de colaboración con el juez del concurso y la administración concursal.
  •  Si el deudor obligado legalmente a la llevanza de contabilidad, no hubiera formulado las cuentas anuales, no las hubiera sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la declaración  de concurso.

Si el concurso se califica culpable y la empresa en concurso se acoge a la liquidación, podrá recaer la responsabilidad concursal por las deudas sociales en los administradores o liquidadores, y sobre quienes hubieren tenido esta condición dentro de los dos años anteriores a la fecha de la declaración de concurso, obligándose éstos a pagar a los acreedores concursales, total o parcialmente, el importe que de sus créditos no perciban en la liquidación de la empresa.

 

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